Crecen afectaciones ambientales tras el derrame de chapopote en Alvarado, Veracruz
A más de tres semanas del inicio del derrame de hidrocarburo en el Golfo de México, la crisis ambiental en las costas de Veracruz continúa agravándose, en medio de posturas encontradas entre autoridades federales, comunidades afectadas y organizaciones ambientales.
El fenómeno, detectado desde inicios de marzo, ha alcanzado una extensión de al menos 630 kilómetros de litoral entre Veracruz y Tabasco, con presencia de chapopote en decenas de puntos costeros, incluidos manglares, playas y zonas arrecifales de alta biodiversidad.
Al respecto, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que la Fiscalía General de la República ya indaga el caso, señalando que podría tratarse de un delito provocado por una embarcación privada.
De manera similar, autoridades federales han reconocido la magnitud del derrame y confirmaron la apertura de una investigación para determinar responsabilidades, no obstante, han asegurado que no existen reportes oficiales de mortandad masiva de fauna marina, pese a denuncias ciudadanas y registros difundidos en redes sociales.
Testimonios de pescadores, denuncian afectaciones directas a su actividad y la presencia constante de hidrocarburo en el mar, mientras que especialistas y organizaciones advierten que la dispersión del chapopote ha alcanzado ecosistemas sensibles como manglares y arrecifes, considerados clave para la reproducción de especies marinas y la estabilidad ecológica de la región.

